Palabras de nuestro Párroco

Cuando alguien viene a la rectoría pidiendo información para bautizar a un niño, si no reconozco a la persona, lo primero que pregunto es, ‘¿está inscrito en alguna parroquia?’ Entonces ¿por qué es importante que la familia de un niño que va a ser bautizado sea parte de una comunidad de fe?

El Código de derecho Canónigo (la Ley de la Iglesia) dice en el canon 868 – §1. Para que sea lícito el bautismo de un infante es necesario que haya esperanza real de que el infante va a crecer en la práctica de la religión católica. La razón de este canon puede basarse en el evangelio de hoy.

En el evangelio de Mateo escuchamos sobre dos hijos a los que su padre les pide que vayan a trabajar en la viña. Uno dice que irá, pero no va. El otro dice que no quiere ir, pero va. Jesús pregunta que quién hizo la voluntad del padre. Los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo responden que el segundo. Lo que realmente importa no es el solo decir “sí, nos comprometemos a que nuestro hijo practique la fe,” sino que lo hagan. Es por eso que en nuestra parroquia tenemos como requisito que la familia del niño a bautizar tenga una conexión oficial con una comunidad de fe. Si no van a la Iglesia, los invito a que se inscriban en nuestra parroquia, que vengan al menos por cuatro semanas, un mes, que usen los sobres parroquiales y entonces, nos alegrará mucho bautizar a su niño. No podemos forzar a nadie a celebrar su fe los domingos, pero al menos necesitamos invitarlos para que lo intenten.